Exhortación pastoral que el Rmo. Sr. Vicario Capitular de la Arquidiócesis de Quito

Desde que Jesucristo nuestro adorable maestro, instituyó la iglesia y dejó encomendado su gobierno a San Pedro y sus sucesores, como vicarios suyos en la Tierra, no ha cesado ella de repartir con abundancia, no sólo el pan de la doctrina divina sino que, además a concedido siempre en socorro de sus...

Olles dieđut

Furkejuvvon:
Bibliográfalaš dieđut
Váldodahkki: Suárez, Arsenio (author)
Materiálatiipa: other
Giella:spa
Almmustuhtton: 1918
Fáttát:
Liŋkkat:http://hdl.handle.net/10469/12662
Fáddágilkorat: Lasit fáddágilkoriid
Eai fáddágilkorat, Lasit vuosttaš fáddágilkora!
Govvádus
Čoahkkáigeassu:Desde que Jesucristo nuestro adorable maestro, instituyó la iglesia y dejó encomendado su gobierno a San Pedro y sus sucesores, como vicarios suyos en la Tierra, no ha cesado ella de repartir con abundancia, no sólo el pan de la doctrina divina sino que, además a concedido siempre en socorro de sus hijos, cuando los vio acosados por grandes tribulaciones: No en otra escuela aprendió la Iglesia tanta caridad, sino en la de su divino fundador, que, al mismo tiempo que enseñaba a las turbas que le seguían en el camino del cielo, las alimentaba en el desierto con entrañas de amor y caridad.