Educar la virtud política en la antipolítica y en el antipartidismo
En este momento, cuando la tensión entre ética y política se ha transformado en una relación difícil, cuando se hace cotidiana la guerra contra las instituciones, cuando las revoluciones en las plazas parecen ser la única vía para demostrar el descontento y los déficits de la política; se busca, tam...
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| Главный автор: | |
|---|---|
| Формат: | article |
| Язык: | spa |
| Опубликовано: |
2014
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| Предметы: | |
| Online-ссылка: | http://hdl.handle.net/10469/6912 |
| Метки: |
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| Итог: | En este momento, cuando la tensión entre ética y política se ha transformado en una relación difícil, cuando se hace cotidiana la guerra contra las instituciones, cuando las revoluciones en las plazas parecen ser la única vía para demostrar el descontento y los déficits de la política; se busca, también, otro horizonte para poder construir una sociedad más justa y auténtica caracterizada por la solidaridad y el respeto civil de los grupos más desfavorecidos. En todos los Estados, tanto del Norte como del Sur, se está en la búsqueda de un método que pueda relacionar a la política con los valores de la democracia y del Bien común. Este artículo aspira a captar nuestra atención sobre la “bella” política y como ella no es un poder ilimitado en manos de un sólo hombre político, el cual lograría relaciones autorreferenciales y autónoma, pero limitadas y en posesión de un hombre con principios de solidaridad y subsidiaridad. Solo la “persona” política que logra vivir completamente el “dono gratuito” puede discernir y encontrar los métodos más aptos para resolver las situaciones de crisis de naturaleza civil, económica y ética, presentes en la sociedad. En este sentido el plano del saber, lo cognoscitivo, puede dar espacio al plano del ser donde los valores llegan a formar parte de la amistad civil que poco a poco se transforma en la “bella” política. |
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