El derecho a la protesta, la libertad de expresión, y su imperante necesidad de protección

No existe región en el mundo donde las protestas1 no hayan dejado huella. Hay innumerables ejemplos de protestas como antesalas a los movimientos de independencia; recordemos la fiesta del té en Boston (1773), el movimiento primero de marzo en la península coreana (1919), e incluso la marcha de la s...

Olles dieđut

Furkejuvvon:
Bibliográfalaš dieđut
Váldodahkki: CÁRDENAS CASILLAS, Pedro (author)
Materiálatiipa: article
Giella:spa
Almmustuhtton: 2025
Fáttát:
Liŋkkat:https://revistachasqui.org/index.php/chasqui/article/view/5118
Fáddágilkorat: Lasit fáddágilkoriid
Eai fáddágilkorat, Lasit vuosttaš fáddágilkora!
Govvádus
Čoahkkáigeassu:No existe región en el mundo donde las protestas1 no hayan dejado huella. Hay innumerables ejemplos de protestas como antesalas a los movimientos de independencia; recordemos la fiesta del té en Boston (1773), el movimiento primero de marzo en la península coreana (1919), e incluso la marcha de la sal y el movimiento de la no-cooperación en India (1930). De la misma forma, las manifestaciones diversas han sido claves para la exigencia de otros derechos como la autodeterminación de los pueblos, los movimientos obreros, el derecho a la participación política de las mujeres, e inclusive como exigencia a frenar las violencias que ha sufrido la población LGBTI+ (las marchas del orgullo). La toma del espacio público ha sido, y se mantiene, como un mecanismo esencial para que distintas poblaciones expresen sus inconformidades, aspiraciones y necesidades.1 Para fines de este ensayo utilizaremos los términos protesta y manifestación de manera indistinta para mayor claridad de lectura, salvo cuando se indique de manera específica.