Humanitas. Boletin ecuatoriano de antropología VI-2

EL HOMBRE DE PALTACALO Durante la expedición al Ecuador de <la II Misión Geodésica Francesa, a comienzos de este siglo, el médico de ellíla doctor Poull Rivet, joven aún, infició 'los estudios sobre ía antropología preh'ispónica de América, que le habían de convertir en una de las más s...

全面介紹

Saved in:
書目詳細資料
主要作者: Instituto de Antropología de la Universidad Central (author)
其他作者: Museo Etnográfico de la Universidad Central (author)
格式: book
語言:spa
出版: 1968
主題:
在線閱讀:http://www.dspace.uce.edu.ec/handle/25000/18376
標簽: 添加標簽
沒有標簽, 成為第一個標記此記錄!
實物特徵
總結:EL HOMBRE DE PALTACALO Durante la expedición al Ecuador de <la II Misión Geodésica Francesa, a comienzos de este siglo, el médico de ellíla doctor Poull Rivet, joven aún, infició 'los estudios sobre ía antropología preh'ispónica de América, que le habían de convertir en una de las más serias y célebres Figuras de 'la ciencia contemporánea. En varios lugares situados a orillas del río Jubones, pero sobre todo en Pailtacalo, en 'una serie de cuevas rudimentarias, a las que el sabio francés denominó "abrigos bajo rocas" —y que estudiaremos en otro capítuilo—, Rivet encontró numerosos restos óseos humanos que lie permitieron considerar que aquel tipo de cuevas eran verdaderas tumbas. Cuenta Rivet que ai despejar Ib entrada de talles abrigos las osamentas aparecieron mezcladas con restos de roca caídos dell ciólo raso; los cráneos estaban sobre el suelo mismo, y con frecuencia las osamentas aparecían ligeramente enterradas, sin que se pueda dar cuenta de ia posición exacta de líos esqueletos (1 ), con excepción de tres momias que, en abrigos diferentes, aparecieron "acurrucadas en cucullas, lias rodillas bajo el mentón, las piernas en flexión completa sobre los muslos". No siempre se encontró un número uniforme de esqueletos, sino por lio general' cuatro o cinco en cada abrigo, aunque hubo alguno que tuvo hasta diez. A veces efi estado de conservación, según refiere Rivet, era tan deficiente, por la humedad, que 'los huesos se desmenuzaban; pero otras ocasiones, la sequedad del terreno había permitido la conservación .perfecta del cadáver, de manera que "uno se encuentro —dice— en presencia de verdaderas momias, en las cuales la piel está como apergaminada"