La dirección de la cura con pacientes que suspenden su subjetividad bajo un discurso religioso.

Ante la presencia de una enfermedad el diagnóstico médico puede producir un alto nivel de angustia en el sujeto. Respecto a esto Freud (1926:2860) nos explica que “… la angustia nació como reacción a un estado de peligro y se reproduce cada vez que surge de nuevo tal estado”. Así mismo en “Angustia,...

Бүрэн тодорхойлолт

-д хадгалсан:
Номзүйн дэлгэрэнгүй
Үндсэн зохиолч: Arias Tandazo, Julia Renata (author)
Бусад зохиолчид: Fuentes Izaguirre, Ingrid Paola (author)
Формат: bachelorThesis
Хэл сонгох:spa
Хэвлэсэн: 2013
Нөхцлүүд:
Онлайн хандалт:http://repositorio.ucsg.edu.ec/handle/3317/8407
Шошгууд: Шошго нэмэх
Шошго байхгүй, Энэхүү баримтыг шошголох эхний хүн болох!
Тодорхойлолт
Тойм:Ante la presencia de una enfermedad el diagnóstico médico puede producir un alto nivel de angustia en el sujeto. Respecto a esto Freud (1926:2860) nos explica que “… la angustia nació como reacción a un estado de peligro y se reproduce cada vez que surge de nuevo tal estado”. Así mismo en “Angustia, Dolor y Duelo” resalta cómo la angustia es una reacción al peligro de la pérdida del objeto o como bien Freud también la llamo señal de alarma. Esta angustia puede ser mayor aún en las madres que al tener a sus hijos hospitalizados sienten temor de que puedan morir ante una mala intervención médica. Ante esta realidad que representa una situación de peligro, el sujeto materno va a buscar la manera de bajar su nivel de angustia mediante una respuesta. Al no llegar a sostener lo suficiente el discurso médico a estas madres que se encuentran en angustia, ellas pueden llegar a refugiarse en el discurso religioso. Freud resalta nuevamente: “Más habiendo referido nosotros el desarrollo de angustia a la situación peligrosa, preferimos decir que los síntomas son creados para librar al yo de tal situación…” Sin embargo a veces la formación de síntomas no es suficiente para bajar el nivel de angustia si no que en ocasiones el sujeto recurre a un “Gran Otro” que pueda calmarlo. Se trata de ese Otro absoluto del que nos habla Lacan que no puede ser tachado y al no estar tachado como él, puede tener la respuesta a s u angustia y tranquilizarlo. Este gran Otro sin falta ni tacha opera muchas veces bajo la figura de Dios, un Dios quien todo lo puede y que va a sanarlo y ayudarlo ante la dificultad por la que está pasando. O bien como menciona Freud (1921:2578) “Cristo es un bondadoso hermano mayor, una sustitución del Padre”.