Factores de riesgo de enfermedad metabólica ósea en neonatos prematuros en una unidad de neonatología en Ecuador.

La enfermedad metabólica ósea (EMO) es una condición frecuente en recién nacidos prematuros, con una incidencia que oscila entre el 16 % y el 60 %, dependiendo del peso al nacer. Diversos factores, como la inmovilización prolongada, la nutrición parenteral y el síndrome de malabsorción intestinal, h...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Dick Zambrano, Carmen Nathaly (author)
Otros Autores: Heredia Flores, Silvana Morayma (author)
Formato: article
Lenguaje:spa
Publicado: 2025
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.ucsg.edu.ec/handle/3317/24768
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Descripción
Sumario:La enfermedad metabólica ósea (EMO) es una condición frecuente en recién nacidos prematuros, con una incidencia que oscila entre el 16 % y el 60 %, dependiendo del peso al nacer. Diversos factores, como la inmovilización prolongada, la nutrición parenteral y el síndrome de malabsorción intestinal, han sido implicados en su desarrollo. En este estudio, realizado en la unidad de neonatología de un hospital de tercer nivel, se evaluaron prospectivamente los factores clínicos, bioquímicos y terapéuticos asociados con la presencia de EMO en una cohorte de recién nacidos prematuros con edad gestacional menor a 34 semanas. El diseño fue observacional de cohorte prospectiva con seguimiento longitudinal, mediante recolección de datos clínicos y bioquímicos desde el ingreso hasta la cuarta semana de vida o el alta hospitalaria. Los resultados mostraron que cada semana adicional de gestación se asoció con una reducción significativa del riesgo de EMO (RR=0.84; IC95%: 0.75–0.94; p=0.003), mientras que cada día adicional de hospitalización incrementó el riesgo en un 1 % (RR=1.01; IC95%: 1.00–1.02; p=0.001). Un mayor peso al nacer se comportó como factor protector (RR=0.99; IC95%: 0.99–0.99; p=0.004), al igual que un mayor volumen de alimentación enteral a los 14 días (RR=0.99; IC95%: 0.98–0.99; p=0.008). Desde el enfoque bioquímico, se identificó una asociación significativa entre niveles elevados de fosfatasa alcalina y EMO (RR=1.00; IC95%: 1.00–1.00; p<0.001); pese a su valor aparentemente neutro, su precisión estadística y respaldo clínico confirman su relevancia como marcador sensible. Además, condiciones clínicas como enterocolitis necrosante (RR=2.12; IC95%: 1.27–3.53; p=0.001), uso de corticoides (RR=1.76; IC95%: 1.30–2.38; p=0.001), diuréticos (RR=1.59; IC95%: 1.25–2.02; p=0.031) y metilxantinas (RR=1.99; IC95%: 1.09–3.66; p=0.004) incrementaron significativamente el riesgo de desarrollar esta complicación.