Caries dental y alimentaciòn cariogènica de los estudiantes de la escuela Carlos Mantilla Jàcome en el primer periodo escolar 2013 – 2014 en el distrito metropolitano de Quito de la provincia de Pichincha.

Los resultados del trabajo realizado en la Escuela Carlos Mantilla Jácome, ha ayudado a identificar en los niños y niñas en edad escolar sobre la incidencia de consumir alimentos con alto contenido criogénico que produce caries dental y perdida de piezas dentales, por la ausencia de una capacitación...

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Bibliographic Details
Main Author: Viteri Chiriboga, Guillermina Elizabeth (author)
Format: other
Language:spa
Published: 2014
Subjects:
Online Access:http://dspace.ueb.edu.ec/handle/123456789/463
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Description
Summary:Los resultados del trabajo realizado en la Escuela Carlos Mantilla Jácome, ha ayudado a identificar en los niños y niñas en edad escolar sobre la incidencia de consumir alimentos con alto contenido criogénico que produce caries dental y perdida de piezas dentales, por la ausencia de una capacitación dirigida a los padres de familia, profesores, niños y niñas de la Escuela. Lo cierto es que existe un enemigo en la salud de nuestros niños/as que nos aguarda en todo instante. Es un disacárido, de color blanco, que se desdobla por hidrólisis en dos monosacáridos y que además de ser dulce, es soluble en agua y escasamente soluble en alcohol: Lo conocemos como el azúcar nuestro “amigo” y el “amigo” de todos los niños y niñas de la Escuela Carlos Mantilla Jácome. El azúcar, que constituye más de una sexta parte de la dieta normal de un niño/a, se empezó a utilizar hace unos 300 años. Su aceptación fue lenta y pausada, desde que la caña de azúcar se trasplantara a Europa desde el Oriente. A nuestro continente hizo su llegada en el siglo XVI, traída (entre otras plagas) por los conquistadores españoles. La costumbre anticuada, de edulcorar los alimentos con miel fue substituida por el uso del azúcar, la cual, por su facilidad de obtener, está presente hoy en una exagerada selección de productos: golosinas, refrescos, salsas, bebidas alcohólicas, chocolates, sal de dieta, tabaco, medicinas y otros. Todos consumen hoy más azúcar de lo que les conviene en especial los niños y niñas en edad escolar que no tienen ningún tipo de orientación dentro del hogar, peor aún en los establecimientos escolares, si bien es cierto que la empresa Colgate Palmolive todos los años presenta la campaña de salud oral en todo el país en convenio con el Ministerio de Salud no ha logrado disminuir los 12índices de caries dental dentro del segmento de niños y niñas de cuatro a doce años. Dentro de las instituciones educativas evidenciamos que un 80% de profesores desconocen que el azúcar carece en sí de todo valor nutritivo, aportando a la dieta nada de importancia, e interfiriendo con la asimilación de algunas sustancias que nos son indispensables. Los dentistas (muchos de los cuales “premian” los niños/as con chupetas) son testigos del efecto deletéreo del consumo de dextrosa (componte de la sacarosa) en la formación de las caries dentales y posterior consecuencia de caída de piezas dentales. El azúcar contribuye a la indigestión y al desarrollo de las úlceras pépticas. El azúcar, que produce la caries dental y sus derivados son plagas de nuestra civilización desenfrenada, cuando tiene que ver con el placer, libidinoso y erótico de comer. Del azúcar proviene y (a veces) se origina otras enfermedades como la diabetes, mal que padecen millones de personas y cuyas consecuencias funestas incluyen: las gangrenas, la arteriosclerosis, algunas formas de la ceguera, las cataratas y algunos trastornos de la coagulación sanguínea.