Evaluación agronómica de dos líneas de arveja (pisum sativum l) y su efecto a la fertilización química y orgánica, en el Cantón Chimbo
La arveja (Pisum sativum L.) es una leguminosa que se cultiva en casi todo el mundo, aunque está más adaptada a climas templados, frío y húmedo. Como planta cultivada es muy antigua y se empleo en la alimentación humana y animal se remonta a 6.000 – 7.000 años antes de Cristo. Aunque en casi todas p...
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| Autore principale: | |
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| Natura: | bachelorThesis |
| Lingua: | spa |
| Pubblicazione: |
2008
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| Soggetti: | |
| Accesso online: | http://dspace.ueb.edu.ec/handle/123456789/185 |
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| Riassunto: | La arveja (Pisum sativum L.) es una leguminosa que se cultiva en casi todo el mundo, aunque está más adaptada a climas templados, frío y húmedo. Como planta cultivada es muy antigua y se empleo en la alimentación humana y animal se remonta a 6.000 – 7.000 años antes de Cristo. Aunque en casi todas partes se producen arveja seca, las zonas en que tienen mayor relevancia están situadas en Asia y Europa. En total, en el mundo se cultivan 6,5 millones de hectáreas, con una producción de 11 millones de toneladas y unos rendimientos medios entorno a los 1.700 Kg./ha en seco. En lo que respecta a la arveja verde, el cultivo mundial asciende a 806 mil ha, con una producción de 5.2 millones de toneladas con un rendimiento medio de 6.467 Kg. /ha. (Verissimo, L. 2000). La demanda mundial de granos está actualmente por sobre la producción, determinando que al inicio del tercer milenio 826 millones de hombres, mujeres y niños padezcan hambre. Además, si se tiene en cuenta el crecimiento demográfico previsto para las próximas décadas cabe preguntarse ¿Cómo se podrá alimentar una población mundial que será de 8.300 millones de habitantes para el año 2.225? (FAO, 2005). La producción en el Ecuador se divide en cosecha en seco que ocupa una superficie de 12.696 ha, de las cuales el 38% corresponde a la provincia de Bolívar ocupando el primer lugar y la cosecha en tierno con 12.206 ha, en el primer lugar la provincia del Chimborazo con el 26% y la provincia Bolívar en el quinto lugar con el 10% (MAG, 1995). Dado que la arveja es de ciclo relativamente corto y posee un sistema radical poco extendido y no alcanza a explotar exhaustivamente el suelo, requiere una alta dotación de nutrientes asimilables para desarrollar y producir altos rendimientos. Así en el estado inicial, la planta debe absorber el nitrógeno del suelo mientras no esté disponible el aporte que efectúan las bacterias simbióticas. A partir de este momento, por lo general, no es necesaria su aplicación por medio de la fertilización. El suelo debe proveer los demás nutrientes, de allí que la necesidad de fertilizar y el fertilizante a aplicar, estén determinados por la disponibilidad de nutrientes del mismo y por la exigencias de la planta; es decir, debe ordenarse a cada situación en particular.(Monsalve, M). Actualmente los requerimientos de mercado exigen cultivos aptos para la agroindustria y de preferencia de productos sanos, libres de residuos de pesticidas, que garanticen la seguridad alimentaría. La problemática de este cultivo en la provincia Bolívar y especialmente en el cantón Chimbo y su zona territorial siendo apta para este cultivo, la mayoría de los agricultores no se dedican a esta actividad agrícola en forma extensiva por la baja producción debido a que los suelos están degradados y el poco conocimiento que tienen con respecto al manejo de la fertilización química y orgánica, en labranza de conservación de suelos. Debido a las exigencias de una producción para el mercado, virtualmente casi todos los productores que se dedican a este cultivo, utilizan insumos modernos. El crecimiento de la producción de arveja en el Ecuador y en el mundo va acompañado por un incremento en el uso inseguro de fertilizantes químicos y plaguicidas agrícolas, lo que pone en riesgo la sostenibilidad del sector agrícola y la seguridad alimentaria de nuestro país. Las variedades que actualmente se cultivan, son susceptibles al complejo de enfermedades radiculares (Pythium sp, Fusarium sp, Rhizoctonia sp) y foliares (Antracnosis, Alternaria sp y Ascochyta sp), siendo necesario validar líneas promisorias con resistencia a estos patógenos y que respondan a las necesidades de los diferentes segmentos o eslabones de la cadena agroalimenticia. Además el uso inadecuado e inseguro de agroquímicos, fertilizantes y aditivos en la producción de alimentos, hacen que estos suelos contengan residuos tóxicos, por lo que es necesario iniciar un proceso de mejoramiento de los suelos degradados, con la utilización de abonos orgánicos como la Ecoabonaza, para contribuir a la seguridad alimentaría con productos libres de residuos tóxicos y a mediano plazo ofertar productos ecológicos y orgánicos de buena calidad. |
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