Factores de riesgo en pacientes con depresión posparto en el hospital Alfredo Noboa Montenegro
Las primeras observaciones registradas de mujeres que presentaron trastornos psíquicos en el puerperio se remonta al 400 a.C., cuando Hipócrates describió varios casos de mujeres que días después de haber dado a luz fueron invadidas por una fiebre intensa, delirios, alucinaciones, dolores e insomnio...
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| Hovedforfatter: | |
|---|---|
| Format: | bachelorThesis |
| Sprog: | spa |
| Udgivet: |
2018
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| Fag: | |
| Online adgang: | http://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/9376 |
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| Summary: | Las primeras observaciones registradas de mujeres que presentaron trastornos psíquicos en el puerperio se remonta al 400 a.C., cuando Hipócrates describió varios casos de mujeres que días después de haber dado a luz fueron invadidas por una fiebre intensa, delirios, alucinaciones, dolores e insomnio. Para Hipócrates, el delirio se explicaba por un desvío al cerebro de los loquios. Los sangrados vaginales eran frecuentes indicadores de un desequilibrio en los fluidos que podía causar incluso la muerte de las mujeres. A pesar de este antecedente histórico, no es sino hasta mediados del siglo XIX que la alienación mental y la experiencia de la maternidad se reúnen bajo la terminología de «locura puerperal» (1) Desde la antigüedad se sabe que en los meses posteriores al parto la mujer es muy vulnerable desde el punto de vista psíquico, no están lejanos los años en que prevalecía, aún entre los profesionales de la salud, la idea errónea de que el embarazo inmunizaba contra la enfermedad mental. Estudios nacionales muestran que al menos el 40 % de las madres sufre síntomas depresivo-ansiosos inespecíficos durante ese período y que un 10 al 15 % desarrolla una depresión posparto. Se trata de un trastorno cuya sintomatología es en general muy similar a la de los episodios de depresión mayor que aparecen en otras épocas de la vida (2). Por cierto, el contexto de la maternidad influye en la presentación de los síntomas y así, por ejemplo, las ideas de culpa y minusvalía, que en forma habitual se encuentran en los deprimidos, aquí se traducen en sentimientos de incapacidad para asumir el rol de madre y reticencia a hacerse cargo del cuidado del niño(a). Pueden presentarse fantasías o temor de hacerle daño al bebé, o indiferencia, pero rara vez rechazo. El vínculo madre-hijo(a) se puede resentir. Las madres pueden involucrarse menos o, por el contrario, tornarse estimuladoras en exceso. Los hijos pueden responder menos, mostrarse 2 menos propensos a la interacción y en general presentar más emociones negativas. |
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