Síndrome antifosfolipídico con compromiso cardiopulmonar y renal en un paciente masculino en el hospital general docente Ambato

El síndrome del anticuerpo antifosfolipídico o síndrome de Hughes, es un padecimiento multisistémico el cual se caracteriza por la presencia persistente y elevada de dichos anticuerpos, ocasionando trombosis arterial venosa, trombocitopenia y abortos espontáneos recurrentes, reportados en mujeres en...

Descrición completa

Gardado en:
Detalles Bibliográficos
Autor Principal: Defaz Guerrero, Guido Alexis (author)
Formato: bachelorThesis
Idioma:spa
Publicado: 2021
Subjects:
Acceso en liña:https://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/14204
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Descripción
Summary:El síndrome del anticuerpo antifosfolipídico o síndrome de Hughes, es un padecimiento multisistémico el cual se caracteriza por la presencia persistente y elevada de dichos anticuerpos, ocasionando trombosis arterial venosa, trombocitopenia y abortos espontáneos recurrentes, reportados en mujeres en avanzado estado de gestación. Este puede ser primario; y en correlación con otras enfermedades (síndrome del anticuerpo antifosfolipídico asociado, secundario). Las enfermedades más comunes en relación con el síndrome son: lupus eritematoso sistémico, esclerosis sistémica progresiva e infección por HIV; otras causas incluyen valvulopatías, tumores malignos, medicamentos, entre otros. (18) En un descubrimiento precoz se distinguen dos grupos de anticuerpos antifosfolipídicos diferentes, de acuerdo con las técnicas de laboratorio realizadas: anticoagulante lúpico y anticuerpos anticardiolipina. En varios casos reportados se puede mencionar que, no todos los pacientes con anticoagulante lúpico, tienen anticuerpos de anticardiolipinas y viceversa, de aquí la necesidad de proceder a la búsqueda de ambos para su diagnóstico en estadios iniciales. El diagnóstico del este síndrome requiere un esquema clínico y serológico, que debe ser positivo en varias ocasiones en un intervalo de al menos 2 meses. Las trombosis recurrentes venosas y arteriales son un criterio de mayor importancia del síndrome antifosfolipídico. Sus manifestaciones clínicas son distintas y va a depender de su localización anatómica. Las venas profundas de los miembros inferiores son las más comúnmente afectadas, pudiendo resultar en embolia pulmonar secundaria. Se han descrito lesiones en el sistema nervioso central, cardiovasculares, renales, hepáticas y retinianas. (17)