Estrategia didáctica en el desarrollo de las habilidades de oratoria jurídica a través de a asignatura de litigación oral en los estudiantes de la carrera de derecho de la Uniandes, extensión Quevedo

La comunicación es un proceso de interacción social que utiliza un sistema de símbolos a través del cual los seres humanos intercambian experiencias afectivas y cognoscitivas en plan dialógico interviniendo recíprocamente en las conductas. Es una condición inminente para la existencia y subsistencia...

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Κύριος συγγραφέας: Silva Varela, Irma Aracely (author)
Μορφή: masterThesis
Γλώσσα:spa
Έκδοση: 2018
Θέματα:
Διαθέσιμο Online:http://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/9440
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Περιγραφή
Περίληψη:La comunicación es un proceso de interacción social que utiliza un sistema de símbolos a través del cual los seres humanos intercambian experiencias afectivas y cognoscitivas en plan dialógico interviniendo recíprocamente en las conductas. Es una condición inminente para la existencia y subsistencia del hombre y uno de los factores más importantes del desarrollo social. Al ser uno de los aspectos propios de cualquier tipo de acto humano, así como condición del proceso de la individualidad; la comunicación refleja la necesidad objetiva de los seres humanos de asociación y cooperación mutua. El hombre no habría podido consolidar y trasmitir su experiencia, si no hubiera dominado un medio de comunicación. A partir del enfoque comunicativo de la lengua, aprender a usarla, no puede reducirse al conocimiento de las reglas que rigen su sistema, sino que debe significar, además, aprender a usarlas en contextos reales. De esta forma se desecha el aprendizaje memorístico y se acentúa entonces la correcta utilización de las habilidades lingüísticas (escuchar, leer, hablar, escribir) en la comunicación. Es imprescindible enmendar, en lo posible, los errores cometidos en el acto comunicativo, tanto de forma oral, como escrita (falta de coherencia, la incorrecta pronunciación de las palabras, carencia de un estilo propio, entre otras). Con este antecedente en el año 1999, se realizó la Declaración de Bolonia, en la que se proyectó para el segundo decenio del actual milenio tener un sistema de educación universitaria compatible, competitivo e integral, que sería implementado en los países pertenecientes a la Unión Europea. Se plantearon algunas líneas de acción de las cuales se destacaba el establecimiento de un sistema de titulaciones que fuera reconocido y compatible en los países europeos para facilitar el desarrollo de la calidad y la movilidad, así como también facilitar herramientas a los estudiantes para que fueran capaces de organizar las ideas y el discurso, pulir el idioma, eliminar vicios que se dan en el acto de hablar, manejar el idioma, la voz, la imagen con el fin de comunicarse mejor.