Programa de seguimiento y farmacoterapéutico en los pacientes del servicio de hematología del Hospital del niño "Dr. Francisco de Icaza Bustamante"

Una de las cuestiones más importantes de las políticas sanitarias de los diferentes países es el uso racional de los medicamentos. La Organización Mundial de la Salud apoya este tema como una estrategia de primer orden en materia sanitaria (1). El uso inadecuado y excesivo de medicamentos supone un...

Olles dieđut

Furkejuvvon:
Bibliográfalaš dieđut
Váldodahkki: Vera Romero, Eith Katerine (author)
Materiálatiipa: masterThesis
Giella:spa
Almmustuhtton: 2018
Fáttát:
Liŋkkat:http://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/9099
Fáddágilkorat: Lasit fáddágilkoriid
Eai fáddágilkorat, Lasit vuosttaš fáddágilkora!
Govvádus
Čoahkkáigeassu:Una de las cuestiones más importantes de las políticas sanitarias de los diferentes países es el uso racional de los medicamentos. La Organización Mundial de la Salud apoya este tema como una estrategia de primer orden en materia sanitaria (1). El uso inadecuado y excesivo de medicamentos supone un desperdicio de recursos, a menudo pagados por los pacientes, y traen como consecuencia un considerable perjuicio al mismo en cuanto a la falta de resultados positivos y a la incidencia de reacciones adversas a medicamentos (2). En la práctica clínica habitual es usual requerir la administración concomitante de más de un medicamento para tratar un estado patológico o varios coexistentes. En la actualidad, el grupo farmacoterapéutico utilizado en la prevención y tratamiento de trastornos acidopépticos, ampliamente indicado intrahospitalaria y ambulatoriamente, incluye a los antiácidos, antisecretores gástricos y los protectores de la mucosa. En general, todos con potencialidad de interacción con otros fármacos (3). Los fármacos inhibidores de la acidez gástrica (IAG) como ranitidina (antagonista de los receptores H2 de la histamina) y omeprazol (inhibidor de la bomba de protones), son utilizados frecuentemente en el ámbito hospitalario. Si bien las pruebas científicas avalan su utilización en determinadas indicaciones, varios estudios de utilización de medicamentos han demostrado un uso inadecuado y excesivo de IAG para profilaxis de úlcera por estrés en pacientes de bajo riesgo (3). La utilización de estos medicamentos endovenosos está indicada en pediatría para el tratamiento de la dispepsia no ulcerosa, esofagitis erosiva, reflujo gastroesofágico, úlcera duodenal y gástrica. Igualmente, está aceptada su utilización para la profilaxis de úlcera por estrés en pacientes de alto riesgo: asistencia respiratoria mecánica, alteraciones severas de la coagulación y/o con un índice de mortalidad pediátrico aumentado, así como en aquellos pacientes que han sufrido una injuria térmica. Por lo demás, la utilización de estos medicamentos en forma profiláctica en pacientes de bajo riesgo y/o prequirúrgicos sin otra comorbilidad, no está justificada (3).