Los derechos de la naturaleza, sus fines teleológicos y el buen vivir

La protección del medioambiente es esencial para el hombre, no es posible imaginarse la vida sin este recurso que brinda las condiciones de habitabilidad que garantizan la dignidad y subsistencia de la especie; en el devenir de la sociedad, al considerar la teoría creacionista, Dios creó al hombre a...

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Detalles Bibliográficos
Autor Principal: Vásquez Domínguez, Edwin Xavier (author)
Formato: masterThesis
Idioma:spa
Publicado: 2019
Subjects:
Acceso en liña:http://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/9665
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Descripción
Summary:La protección del medioambiente es esencial para el hombre, no es posible imaginarse la vida sin este recurso que brinda las condiciones de habitabilidad que garantizan la dignidad y subsistencia de la especie; en el devenir de la sociedad, al considerar la teoría creacionista, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, otorgándole supremacía existencial, espiritual y moral sobre las demás formas de vida, el hombre confundió los conceptos entre beneficio y aprovechamiento de la naturaleza con el de depredación y agotamiento de recursos que conllevan a un suicidio lento pues condiciones de habitabilidad del planeta se vuelven adversas para el ser humano. Esta concepción teísta de occidente introducida con la colonización europea de América prima facie resulta dicotómica con la cosmovisión y existencialismo de nuestros pueblos ancestrales, quienes reconocen y respetan todo ser vivo e incluso los elementos de agua, aire, tierra y fuego, es decir la relación es horizontal y no vertical. Nuestros pueblos debieron ser considerados buenos salvajes para ser aptos de recibir la fe católica; sin embargo, siempre fueron puestos de menos e inclusive el mestizo hasta nuestros días busca más las cosas que nos separen de nuestros pueblos que aquellas que nos unen. Se puede inferir la cultura de un país mediante el estudio de sus leyes y su cumplimiento teleológico (Atienza, 2000) y moral; su carta de presentación es su Constitución, en muestro caso su prolegómeno señala que celebra: “…a la naturaleza, la Pacha Mama, de la que somos parte y que es vital para nuestra existencia…”, esta visión responsable de desarrollo resiliente, pretende construir una sociedad en diversidad y armonía con la naturaleza que alcance el buen vivir y/o sumak kawsay, particular que obliga establecer un respeto y convivencia necesaria del hombre con la naturaleza. Esta pragmatización podría ser efectiva en cuanto a su forma establecida; sin embargo, las actuales políticas y controles dejan de lado lo señalado en el preámbulo y el articulado constitucional ya que sus alcances no han sido suficientes y por el contrario su inefectividad que ha desgastada los derechos de la naturaleza y convertido estos en la simple retórica y demagogia constitucional.