Atención al paciente con trauma abdominal en el Hospital Regional Docente Ambato. Período julio - diciembre de 2015

Desde los albores de la humanidad, las lesiones traumáticas conjuntamente con las enfermedades infecciosas, han sido causas frecuentes de morbimortalidad y lo siguen siendo. Lamentablemente, la especie humana, con su naturaleza violenta, se ha visto involucrada en grandes conflictos bélicos, causant...

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Tallennettuna:
Bibliografiset tiedot
Päätekijä: Caicedo Reyes, Diana Maribel (author)
Aineistotyyppi: bachelorThesis
Kieli:spa
Julkaistu: 2016
Aiheet:
Linkit:http://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/5166
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Yhteenveto:Desde los albores de la humanidad, las lesiones traumáticas conjuntamente con las enfermedades infecciosas, han sido causas frecuentes de morbimortalidad y lo siguen siendo. Lamentablemente, la especie humana, con su naturaleza violenta, se ha visto involucrada en grandes conflictos bélicos, causantes de innumerables lesiones, muertes y secuelas por traumatismos diversos, lo cual paradójicamente influyó de forma favorable en el desarrollo y comprensión de la respuesta del organismo al trauma y en manejo médico de estas complejas lesiones. Con el paso del tiempo, muchos fueron los científicos que investigaron las reacciones de los pacientes después de lesiones traumáticas y otras enfermedades críticas. La "época actual" en el conocimiento de las respuestas a las lesiones comenzó con los estudios de David Patton Cuthbertson quien estudió la secreción urinaria de calcio y fósforo en individuos que habían sufrido fracturas de huesos largos haciendo comparaciones con el equilibrio de estos iones en sujetos normales acostados, advirtió que los individuos lesionados tenían una mayor excreción urinaria de fósforo, así como grandes pérdidas urinarias de nitrógeno y potasio. También calculó las necesidades de energía en los sujetos lesionados y advirtió que, junto con el catabolismo de las proteínas, había un mayor consumo de oxígeno. Cuthbertson describió un incremento constante en la temperatura corporal en sujetos lesionados, pero sin infección y llamó a esta respuesta "fiebre postraumática". La gran pérdida de nitrógeno sugirió que la cantidad de este elemento excretada por la orina provenía de una respuesta proteolítica generalizada en el músculo estriado, y no de la degradación proteínica en el sitio de la lesión. Algunos años después, el profesor Francis D. Moore, evaluó la transcendencia de los componentes específicos de la respuesta a la lesión como reposo en cama, anestesia, pérdida de volumen e inanición en las respuestas metabólicas, y describió varias fases de convalecencia después de la lesión. Todos estos avances permitieron que se salvaran muchas vidas hasta pasada la primera mitad del siglo XX, sin embargo, el número de muertes por lesiones traumáticas seguía en aumento aparejado al desarrollo de la industria automotriz y bélica.