Prevalencia del síndrome de agotamiento emocional y somnolencia en trabajadores de turnos rotativos de una empresa de refrescos en el Ecuador

La revolución tecnológica y económica de mediados del siglo xx logró el mejoramiento de la productividad con un alto nivel de optimización de los insumos en todos los productos y servicios, creando un superávit que propició la innovación y creación de una sociedad altamente industrializada. Esta soc...

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Bibliografische gegevens
Hoofdauteur: Baquero Castillo, Jeannette Fernanda (author)
Formaat: masterThesis
Taal:spa
Gepubliceerd in: 2023
Onderwerpen:
Online toegang:https://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/18099
Tags: Voeg label toe
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Omschrijving
Samenvatting:La revolución tecnológica y económica de mediados del siglo xx logró el mejoramiento de la productividad con un alto nivel de optimización de los insumos en todos los productos y servicios, creando un superávit que propició la innovación y creación de una sociedad altamente industrializada. Esta sociedad incrementó sus necesidades de consumo lo que fomentó la competencia de la oferta y de la demanda. De manera obvia, las exigencias de trabajo en el mundo laboral tuvieron que modificarse, no solamente por el aparecimiento de una nueva tecnología informática sino por las necesidades de alcanzar y mantenerse en la vanguardia del mercado (Blandón, 2004). Al incrementar la productividad, las actividades también se acrecentaron no solamente en cantidad sino en cualidad, siendo necesario contratar personal cada vez más calificado con estudios y experiencia. Uno de los efectos negativos de este proceso de globalización fue el desempleo; se prescinde de los trabajadores menos calificados, y los que quedan a bordo, se ven sometidos a rigurosos sistemas de valoración de desempeño que deciden la continuidad en la empresa. Nace así una lucha en los empleados por “conservar sus trabajos” auto exigiéndose al máximo y preparándose de manera permanente para llegar a ser los mejores (Hernberg, 1995). La naturaleza de la producción también cambió. En este nuevo paradigma el tiempo vale oro y se crearon turnos de trabajo para que la producción nunca parase. De esta manera se planificó y organizó al personal para que pudiera laborar en ciclos diurnos, nocturnos y rotativos. En este mismo aspecto, son varios los estudios que concluyen en una relación directa entre la turnicidad y el aumento de la probabilidad de afectaciones graves a la salud. Siendo tan importante el tiempo de descanso para asegurar los procesos homeostáticos del organismo, el trabajo por turnos interfiere con el tiempo y la calidad de recuperación (especialmente si es nocturno). El trabajo nocturno, por ejemplo, afecta el ritmo circadiano, y como consecuencia, la calidad de trabajo disminuye, aumenta la probabilidad de accidentes - errores y se altera la velocidad del pensamiento. Todas estas manifestaciones se expresan en la magnitud de la somnolencia de cada trabajador, que es un indicador predictor y que debe ser gestionado para garantizar la salud y la seguridad en los puestos de trabajo (Trujillo, 2014).