Plan de cuidados de enfermería para pacientes adultos con insuficiencia renal crónica que son atendidos en el área de medicina interna en el hospital general docente Ambato

Antes de la década de los 80 los estudios acerca de la insuficiencia renal crónica (IRC) y la calidad de vida de estos pacientes eran poco estudiadas. A partir de los 90 se observa una mayor preocupación por este concepto. Actualmente, los trabajos de investigación científica utilizan el término cal...

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Dades bibliogràfiques
Autor principal: Sánchez Lasluisa, Gricelda Aracely (author)
Format: bachelorThesis
Idioma:spa
Publicat: 2020
Matèries:
Accés en línia:http://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/10954
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Descripció
Sumari:Antes de la década de los 80 los estudios acerca de la insuficiencia renal crónica (IRC) y la calidad de vida de estos pacientes eran poco estudiadas. A partir de los 90 se observa una mayor preocupación por este concepto. Actualmente, los trabajos de investigación científica utilizan el término calidad de vida relacionada con la salud como modo de referirse a la percepción que tiene el paciente de los efectos de una enfermedad determinada, especialmente de las consecuencias que provoca sobre su bienestar físico, emocional y social. La medición del concepto se ha utilizado para distinguir diferencias entre pacientes o grupos de pacientes, para predecir resultados en ellos y para evaluar las intervenciones terapéuticas (1). La IRC es la etapa más avanzada de desarrollo de la enfermedad renal crónica, progresiva, debilitante e irreversible, que se caracteriza por la incapacidad de los riñones para mantener la homeostasia interna del organismo. En la actualidad, la hemodiálisis, principalmente la terapia convencional, es la más ampliamente utilizada y su funcionamiento se realiza mediante una máquina donde se realiza la filtración de la sangre fuera del cuerpo. Se produce una media de tres veces a la semana durante un período de tres a cinco horas, dependiendo de las necesidades del paciente (2). Los pacientes con IRC deben someterse a tratamientos no curativos, altamente invasivos, demandantes y que involucran altos costos para el paciente y su familia, a nivel físico, psicológico, social y económico. Entre los tratamientos de sustitución renal están el trasplante de riñón y la diálisis (peritoneal y hemodiálisis), los cuales deben acompañarse de una dieta estricta, toma de medicamentos y restricción de líquidos. En el primer caso existe la posibilidad de que el órgano trasplantado sea rechazado, por lo que el paciente debe tomar fármacos inmunosupresores. La diálisis peritoneal, es un tratamiento ambulatorio que se lleva a cabo mediante el intercambio de solutos y agua que fluye por los capilares y el líquido de diálisis que se encuentra en la cavidad peritoneal, y la hemodiálisis que se realiza a través de una máquina que filtra la sangre 2 del paciente para extraer los desechos urémicos de la insuficiencia renal crónica terminal, en este último caso, el paciente debe asistir al menos tres veces por semana a la unidad renal y permanecer allí de tres a cuatro horas por sesión. Por otra parte, el tratamiento debe acompañarse de una estricta dieta alimenticia, para controlar los niveles de fósforo, potasio, sodio y calcio (3).