Los accidentes de tránsito como principal causa de muerte y los procedimientos de una autopsia

Estadísticas realizadas por la Organización Mundial de la Salud indican que existe una problemática relacionada a la seguridad vial puesto que existen factores que generan una alta tasa de mortalidad en diversos países (World Health Organization, 2018). Dichas estadísticas indican que en las vías de...

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Podrobná bibliografie
Hlavní autor: Santillán Villarreal, Jorddy Guillermo (author)
Médium: bachelorThesis
Vydáno: 2022
Témata:
On-line přístup:https://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/15028
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Shrnutí:Estadísticas realizadas por la Organización Mundial de la Salud indican que existe una problemática relacionada a la seguridad vial puesto que existen factores que generan una alta tasa de mortalidad en diversos países (World Health Organization, 2018). Dichas estadísticas indican que en las vías de desarrollo se presenta el mayor índice de accidentes de tránsito, del cual aproximadamente 1,3 millones de personas mueren cada año en las carreteras del mundo, y entre 20 y 50 millones sufren lesiones no mortales (World Health Organization, 2018). En la mayoría de las regiones del mundo esta es una epidemia de tráfico rodado y las lesiones siguen aumentando, cabe indicar que existe más casos de fallecimiento por accidente de tránsito a nivel mundial que víctimas por el COVID 19. En los últimos cinco años la mayoría de los países han respaldado las recomendaciones del Informe mundial sobre la prevención de traumatismos causados por los accidentes de tránsito que dan orientación sobre cómo los países pueden implementar un enfoque integral para mejorar la seguridad vial y una reducción del número de muertos en las carreteras (Federación Iberoamericana de Asociaciones de Víctimas Contra la Violencia Vial, 2019). Sin embargo, hasta la fecha, no ha habido una evaluación global de la carretera y la seguridad, que indica hasta qué punto este enfoque está siendo implementado. El informe de la Organización Mundial de la Salud trata sobre de la situación mundial de la seguridad vial, en el cual se evaluaron las situaciones de 178 países sobre el estado de seguridad vial, para el cual utilizaron datos extraídos de una encuesta estandarizada realizado en 2008 (World Health Organization, 2018). Los países pueden utilizar dicha información para evaluar su posición relativa a la seguridad vial a otros países, mientras que, desde un punto internacional, los datos pueden ser colectivamente considerados como una línea de base global contra el cual el progreso en el tiempo puede medirse (World Health Organization, 2018). Por lo tanto, en el informe resultante, se postulan elementos que ayudarán a construir la seguridad vial, incluida una legislación clara e integral, la imposición de sanciones apropiadas y una campaña de concientización pública que son fundamentales para reducir la inseguridad vial y el número de víctimas de accidentes de tráfico. Es necesario que el Estado utilicen las facultades sancionadoras para establecer la adecuada implementación y uso de los diferentes sistemas de seguridad con los que cuentan los vehículos automotores. Las tasas de cumplimiento de todos estos factores de riesgo fueron generalmente bajas, lo que indica la necesidad de mejorar la aplicación de la seguridad vial. Esto requiere voluntad política y garantizar que los organismos encargados de hacer cumplir la ley cuenten con los recursos humanos y financieros suficientes para hacer cumplir las políticas de seguridad vial adecuadas (World Health Organization, 2018). En nuestro país la Constitución de la República del Ecuador (CRE), la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial (LOTTTSV), y el Reglamento General para la Aplicación de la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial (RGALOTTTSV), consagran con base en esta realidad social y jurídica. Una norma de aplicación irrestricta y obligatoria del RGALOTTTSV (2012) en el Art. 270 indica que: “En todo momento los conductores son los responsables de su seguridad, de la seguridad de los pasajeros y la del resto de usuarios viales” (p.53); y se complementa con lo que dispone el Art. 271 del mismo Reglamento General el cual indica que: “Los conductores guiarán sus vehículos con la mayor precaución y prudencia posible, respetando las órdenes y señales manuales del agente de tránsito y en general toda señalización colocada en la vía pública” (RGALOTTTSV, 2012, p.53). Esto hace factible la aplicación del deber objetivo de cuidado.