Configuración del imaginario colectivo, generado en la red social twitter, alrededor de los personajes e instituciones que tuvieron presencia durante las jornadas de protestas del 3 al 13 de octubre del 2019. Casos de estudio: #romoasesina y #conaieterroristas.
En las movilizaciones del 3 al 13 de octubre de 2019 en Ecuador, las redes sociales desempeñaron un papel importante para comunicar, denunciar, desinformar, convocar, disputar y organizar a los diferentes sectores y actores que participaron en estos hechos. En Twitter, según las plataformas Trendina...
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| מחבר ראשי: | |
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| פורמט: | masterThesis |
| שפה: | spa |
| יצא לאור: |
2021
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| נושאים: | |
| גישה מקוונת: | http://dspace.ups.edu.ec/handle/123456789/23238 |
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| סיכום: | En las movilizaciones del 3 al 13 de octubre de 2019 en Ecuador, las redes sociales desempeñaron un papel importante para comunicar, denunciar, desinformar, convocar, disputar y organizar a los diferentes sectores y actores que participaron en estos hechos. En Twitter, según las plataformas Trendinalia Ecuador y GetDay Trends surgieron un aproximado de 98 hashtags o etiquetas relacionadas con esta coyuntura. Twitter es considerada una red social para informar, colocar y disputar temas políticos; en ese sentido, las etiquetas que fueron tendencia por varios días son: #ParoNacionalEC, #yositrabajo, #BastadeNoticiasFalsas, #paroenecuador, #LeninnoCedas. Pero a través de dos hashtags específicos que fueron tendencia por dos días respectivamente, se manifestó la incomodidad de la ciudadanía con dos actorías: #RomoAsesina y #ConaieTerroristas. Esas etiquetas señalan a dos nombres o sujetos políticos y sociales, claramente identificados en la opinión pública: la primera hace referencia a una ministra de Estado, que tiempo más tarde, fue destituida de su cargo por la Asamblea Nacional Legislativa. La segunda se relaciona con una organización social considerada la más importante de todas las organizaciones indígenas del país y del continente. A ambos, mediante discursos virtuales binarios promovidos en la red social, por un lado, de culpa total al adversario y de apoyo sin fisura al aliado, se les atribuyeron la responsabilidad de: “asesina” y de “terrorista”, a raíz de los eventos de represión, violación de derechos humanos y de violencia social, ocurridos durante las jornadas de protesta. Las etiquetas #RomoAsesina y #ConaieTerroristas que fueron tendencia en Twitter entre el 10 de octubre y el 12 de octubre, respectivamente, construyeron dos imaginarios sobre María Paula Romo: la última, como la persona responsable de contestar de forma ecuánime en nombre del Estado y de dar claridad al liderazgo del régimen sobre los hechos, por ser la representante de la institucionalidad gubernamental. Pero, a la vez, la primera, como la autoridad responsable de ordenar o permitir graves violaciones de derechos humanos, que no se habían registrado antes en el Ecuador: la masiva cantidad de personas, en su mayoría jóvenes, que perdieron sus ojos debido IV a disparos no casuales, dirigidos a realizar expresamente tal daño ocular, como una modalidad transversal y transnacional también ocurrida en Chile y, tiempo más tarde, en Bolivia, Perú y Colombia, aunque no en la dimensión chilena y ecuatoriana. Por otro lado, la etiqueta #ConaieTerrorista, fue obvia desde el inicio: más que construir una imagen de sujeto social para la población indígena, reforzó el imaginario construido con base en estereotipos racistas, clasistas y de casta, que viene por décadas, e incluso siglos, labrando en la sociedad, una mirada hacia el indígena como un sujeto adversario de la paz, ajeno a ‘la nación única’, disociador, violento, agresivo, grotesco, que solo es bien mirado cuando sus movilizaciones sirven a los intereses de las élites urbanas, sociales y económicas del país: 1997 y 2004. Pero, además, confluyeron dos elementos totalmente nuevos en los formatos pasados antes registrados en las movilizaciones indígenas en Quito: la convergencia, casual o no, de otros actores, urbanos, partidarios, ligados al régimen anterior, muy organizados y virulentos esta vez, y conscientes del rol de las movilizaciones y los símbolos en la era virtual de la red social; y, por otro lado, la efectiva y real adopción en distintos lugares del país, de estrategias que, por vez primera, no significaban como en el ayer, movilización masiva y pacífica y ya, sino intentos de aterrorizar a la población urbana y en especial a la clase media: cortes de agua, luz, amenazas de cortes de petróleo, saqueos, apoderamiento de camiones con productos de primera necesidad y ataques a los cuarteles militares. Es decir, la sociedad asistió, a la colisión de dos actorías, la una estatal y la otra social, muy diferentes ambas, lo que se evidencia en el discurso lo que cada uno quiso disputar e imponer en la red social y, desde luego al país |
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