Implementación de un modelo de costeo por actividades ABC para el hogar de ancianos Vilcabamba
El entorno familiar, laboral y social que vivimos en la sociedad actual orientado a un mundo consumista y materialista necesita innegablemente de cada vez más ingresos para satisfacer necesidades y esto obliga a trabajar permanentemente, por tal razón existe falta de tiempo para personalizarnos de a...
Sábháilte in:
| Príomhchruthaitheoir: | |
|---|---|
| Formáid: | masterThesis |
| Teanga: | spa |
| Foilsithe / Cruthaithe: |
2015
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| Ábhair: | |
| Rochtain ar líne: | https://hdl.handle.net/20.500.13066/17287 |
| Clibeanna: |
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| Achoimre: | El entorno familiar, laboral y social que vivimos en la sociedad actual orientado a un mundo consumista y materialista necesita innegablemente de cada vez más ingresos para satisfacer necesidades y esto obliga a trabajar permanentemente, por tal razón existe falta de tiempo para personalizarnos de actividades importantes como el cuidado de nuestra salud, de nuestros hijos, y de los Adultos Mayores. Hasta hace pocos años atrás el hombre se constituía en soporte económico y la mujer en encomendada a las labores del hogar, el cuidado de los hijos y de los Adultos Mayores. En estas condiciones surgen los primeros conflictos de familia y en el trabajo; debido a la falta casi permanente de los proveedores económicos de la familia, ellos mismos enfrentan las exigencia del entorno laboral de empoderarse de conocimientos especializados para competir en el medio, la permanente insuficiencia de los ingresos para satisfacer las necesidades familiares y desde épocas inmemorables la mujer a ha sido relegada a los trabajos del hogar con pocas oportunidades de formación y desarrollo profesional. Actualmente, con la incorporación de la mujer al mundo laboral, esta situación está cambiando. Cada vez es más frecuente que los miembros de la familia no dispongan de tiempo, medios o intención de asumir los cuidados de sus Adultos Mayores. Además, las familias cada vez tienen menos miembros que puedan ocuparse de esta actividad. Por tanto el cuidado de las personas mayores necesita crecientes apoyos, bien de entidades privadas o públicas. Este cambio social no está siendo fácil de asumir, ya que supone un cambio de roles y, más aún, cambios en las escalas de valores. Por ahora, incluso el ordenamiento legal (cuánto más el ético) impone ciertas obligaciones a los hijos. Cuando los padres empiezan a ser ancianos, y pueden sufrir problemas relacionados con la edad, los hijos deben acordar, junto con los padres, un plan familiar para que reciban los cuidados más adecuados en cada situación. El cuidado de los padres, cuando son mayores y sufren enfermedades o discapacidades, resulta un trabajo exigente. Exige tiempo, salud, entereza y medios. La propia decisión de cuidarlos personalmente es difícil, y casi todas las religiones, en sus textos sagrados, señalan la necesidad moral de hacerlo. Esto no hace más que subrayar que, en su cuidado, se van a encontrar dificultades. Si los Adultos Mayores acuerdan con sus familias recibir apoyo profesional para los cuidados, la decisión tampoco resulta fácil. Es preciso establecer los medios disponibles públicos y privados y los límites de cada uno. Es necesario también establecer en este momento un nuevo marco de relación entre padres e hijos. Ni siquiera el ingreso en una residencia se puede vivir como un "abandono", sino como la mejor decisión disponible en las circunstancias presentes. En las culturas de Europa no es igual la actitud ante los padres ni la relación con ellos. Existen generalmente menores lazos familiares y una mayor autonomía de decisión del mayor. A cambio de esta autonomía, se reduce enormemente el lazo de unión familiar y la participación de la familia en los cuidados, lo cual no sucede en América Latina. Todos los seres humanos envejecemos biológicamente casi desde el mismo nacimiento, el envejecimiento de la población se expresa habitualmente en el aumento de la proporción de personas mayores y en él influyen aspectos como la reducción de la fecundidad y la mortalidad, si bien las migraciones, por ejemplo, pueden también contribuir. El aumento de la población de Adultos Mayores, sin dudas, acompañará con nuevas interrogantes relacionadas con estos y su consecuencia en aspectos educacionales, económicos, sociales, sanitarios, medioambientales, recreativos y generacionales, entre otros. En el momento en que los seres humanos alcanzan estas edades sufren muchos desgastes; estos desgastes o pérdidas |
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