Manual de funciones por medio de competencias, del talento humano en la empresa Tecnology Quito 2011

Para comprender la esencia del sistema de gestión de capital humano, es imprescindible conocer la evolución de la dirección de las personas en el proceso productivo a lo largo de la historia, identificando aquellos hitos que marcan cambios de épocas. Es por todos conocido el papel jugado por Frederi...

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שמור ב:
מידע ביבליוגרפי
מחבר ראשי: Bermudes Chicaiza, Sandra Lilian Del Carmen (author)
פורמט: bachelorThesis
שפה:spa
יצא לאור: 2012
נושאים:
גישה מקוונת:http://repositorio.ute.edu.ec/handle/123456789/22277
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סיכום:Para comprender la esencia del sistema de gestión de capital humano, es imprescindible conocer la evolución de la dirección de las personas en el proceso productivo a lo largo de la historia, identificando aquellos hitos que marcan cambios de épocas. Es por todos conocido el papel jugado por Frederick W. Taylor, fundador del movimiento conocido como organización científica del trabajo, guiado por un pensamiento dirigido a eliminar las pérdidas de tiempo, introduciendo medidas racionalizadoras de los movimientos y tiempos, en procesos productivos manuales o mecánicos-manuales Transcurrido varios años, el modelo fue agotándose al extremar la explotación de los trabajadores, considerados parte misma de la maquinaria (lo cual encontró un símbolo genial en el filme “Tiempos Modernos” de Charles Chaplin), sin fomentar su iniciativa, creatividad y participación. Un aspecto importante es la incorporación de psicólogos, en colaboración con los ingenieros, para el perfeccionamiento de las relaciones interpersonales en el trabajo. Elton Mayo fue uno de los mayores exponentes, que influyeron ya en los años 20, a que surgiera un grupo de jóvenes psicólogos que se levantaran contra la tradicional psicología introspectiva y crearan la psicología experimental, rompiendo tabúes hasta entonces inamovibles. Los conductistas cumplirían un importante papel en el período más importante de la industrialización. El período post-bélico fue de intensos cambios, acrecentándose el papel de los monopolios y la participación del estado, el acercamiento de la ciencia a la producción, donde a gran velocidad se introducen nuevos inventos y surgen nuevas ciencias, que requerían personas cada vez más capacitadas. Al final de los años 60 y comienzo de los 70 del pasado siglo, algo dejó de funcionar bien en el sólido sistema industrial fundado en la organización científica de la producción. Las conquistas de los mercados occidentales por parte de las industrias japonesas fue una señal de alarma. Comienza a manejarse, en materia de la enseñanza, el término de competencias. Un jalón importante fue la aparición del Toyotismo en Japón, diferenciado al concebir el trabajo en equipo, la operación de varias máquinas por un mismo trabajador, la asignación de mayores responsabilidades y autoridad en el proceso productivo y políticas de incentivos a la productividad, el empleo vitalicio, la participación en las ganancias, entre otros. La creación de un negocio conjunto entre la General Motors y la Toyota, significó el mayor impulso a los cambios de paradigmas dentro de la economía norteamericana. Se reconoce en esa época el modelo holístico sueco, con las experiencias en las transformaciones ocurridas en la fábrica Volvo, en Kalmar. El último cuarto de siglo XX fue escenario de impactantes cambios en el desarrollo de las fuerzas productivas: el desarrollo de la computación, la electrónica, las comunicaciones, el transporte, la nanotecnología, la ingeniería genética y la biotecnología, son ejemplos de estos avances. En materia organizacional desde la Teoría X y Y, la reingeniería, las competencias laborales y el capital humano, así como diversos modelos de sistemas de gestión del talento humano, caracterizan un escenario cambiante, donde el factor común es considerar como un papel cada vez más protagónico de las personas. Un desarrollo teórico que dejó una huella significativa fue el concepto de Competencias Laborales, pues ha sido el modelo más adaptable a los nuevos requerimientos del desarrollo de las fuerzas productivas, especialmente al considerar no solo los aspectos cognoscitivos, sino también los aspectos emocionales o polo emocional, constituido por los afectos, sentimientos, estados de ánimos, valores, entre otros. Fue muy reconocido el libro “Inteligencia Emocional”, del autor norteamericano David Mc Clelland, donde demostraba la inexistencia de una relación de causa–efecto entre el desempeño de las personas y su preparación académica previa, por lo que cabía preguntarse cuál es el nivel tipo de formación adecuada para desempeñarse con éxito en un puesto.