GENERACIÓN DE AEROSOLES Y RIESGO DE CONTAGIO DURANTE EL TRATAMIENTO RESPIRATORIO DE PACIENTES CON COVID-19.

 

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Cruz Mosquera, Freiser Eceomo
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Sr Editor. La enfermedad por coronavirus o como se ha denominado COVID-19, es una infección respiratoria cuyos primeros casos se presentaron a finales del año 2019 en Wuhan-China, desde su aparición se ha demostrado una alta capacidad de contagio, lo que se refleja en el crecimiento exponencial de los casos a lo largo del mundo (1).  De acuerdo a los primeros informes  realizados en China,  la mayoría de los pacientes con COVID-19   muestran manifestaciones leves a moderadas, sin embargo el 13,8 % tiene un compromiso importante  presentando  disnea, frecuencia respiratoria ≥30 respiraciones por minuto, saturación de oxígeno  ≤93%, el índice de oxigenación o Kirby calculado a partir de la fórmula: presión arterial de oxígeno entre fracción inspirada de oxígeno: PaO2 /FiO2 <300% e infiltrados > 50% de los campos pulmonares  de  24-48 horas. El último grupo por lo general exige un seguimiento continuo del equipo multidisciplinario de salud, lo que se traduce para los profesionales en una alta probabilidad de adquirir la enfermedad durante la atención, particularmente, si el tratamiento promueve la generación de aerosoles como sucede con gran parte de las modalidades de intervención de terapia respiratoria (2). A pesar de que la vía de trasmisión del COVID-19 ya ha sido descrita, aún existe incertidumbre  sobre si la dispersión  de aerosoles durante algunas intervenciones representa un riesgo  significativo de adquirir esta enfermedad, entre otras cosas, por la incipiente evidencia científica o las divergencias de los resultados encontrado en estudios simulados  o  desarrollados en enfermedades similares como el SARS-CoV y el MERS-CoV, por estas razones, gran parte de las guías sobre el manejo de pacientes con COVID-19 sugieren  limitar el uso de  soporte respiratorio no invasivo por la administración de altos flujos y en algunos casos incluso no usarlo (la erosolización no constituye la única razón para esta sugerencia) Con relación a la oxigenoterapia convencional Ip et al, desarrollaron un estudio en modelos simulados para determinar la dispersión de aerosoles durante el suministro de oxígeno a través de tres dispositivos, máscara simple, máscara de no reinhalación y máscara Venturi. La distancia recorrida por el aire exhalado fue medida en 3 escenarios distintos, Modelo 1: frecuencia respiratoria de 14 respiraciones por minuto y volumen corriente (VC) 500 ml. Modelo 2: frecuencia respiratoria de 24 respiraciones por minuto y VC: 330 ml. Modelo 3: frecuencia respiratoria de 30 rpm y VC 235 ml, usando flujos entre 6 y 15 L/min. La distancia encontrada en los distintos modelos estaba entre 0,08 a 0,21 m para la máscara simple (10-15L/min) 0,23 a 0,36 m para la máscara de no reinhalación (8-10 L/min), y 0,26 a 0,40 m en el caso de la máscara Venturi (6L/min), por lo que concluyeron que una distancia menor a 0,4m durante la atención puede poner en riesgo a los profesionales de salud (3). Por otro lado, Hui et al en un simulador de un paciente de 70kg en una posición de 45º al que se le suministró oxígeno a través de mascara simple a flujos de 4, 6,8 y 10 L/min encontraron un recorrido de los aerosoles de 0,2, 0,22, 0,3 y 0,4 respectivamente; es importante destacar que ante episodios de tos la distancia podría ser mayor a 0,4 m (4).

Publication Year
2020
Language
spa
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Revista Enfermería Investiga
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